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23 semanas de embarazo

Tu bebé a las 23 semanas de embarazo

Tu bebé tiene el tamaño de una berenjena pequeña. Tu bebé se ve como un recién nacido diminuto y delgado, pesa cerca de medio kilo (1 libra) y mide entre 23 y 25,4 cm (9 y 10 pulgadas), aproximadamente el largo de una muñeca Barbie.

Ya escucha voces

Ahora que los huesos de sus oídos se han endurecido, tu bebé puede escuchar tu voz. Consiéntelo a diario leyéndole, hablándole o cantándole. Cuanto más escuche tu voz el bebé, más familiar le resultará cuando nazca.

Supersaco

El líquido amniótico que rodea a tu bebé es el lugar perfecto para que crezca hasta convertirse en un recién nacido saludable. El líquido salado lo mantiene abrigado, lo protege de infecciones y es propicio para que ejercite su cuerpo en crecimiento. En este momento, el saco amniótico contiene cerca de medio litro de líquido, que se renueva cada tres o cuatro horas.

Tu embarazo a las 23 semanas

Es hora de ir a clases

La mayoría de los cursos preparto están diseñados para comenzar cerca de la semana 32 del embarazo. Es una buena idea inscribirse en un curso que finalice al menos algunas semanas antes de tu fecha de parto, por las dudas de que tu pequeño decida presentarse anticipadamente.

Aumenta el hierro

Muchas mujeres están levemente anémicas antes de quedar embarazadas, y el 20 por ciento de las mujeres reciben tratamiento para la anemia por deficiencia de hierro (ferropénica) durante el embarazo. Algunos de los síntomas son fatiga, debilidad, dificultad para respirar y mareos. Puedes tratar la deficiencia de hierro comiendo alimentos ricos en hierro como hígado, carne roja, melaza, lentejas y hojas verdes, como espinaca y col silvestre.

Control de preeclampsia

Si tu presión arterial es demasiado elevada, tu médico quizás esté atento a la potencial aparición de preeclampsia, una complicación del embarazo que se caracteriza por hipertensión, edema (hinchazón) y proteínas en la orina. Esta condición afecta a alrededor del 7 por ciento de las mujeres embarazadas y la detección temprana es crucial. Si no se la trata, la preeclampsia puede reducir el flujo sanguíneo que va hacia la placenta. Si notas alguno de los síntomas de la preeclampsia, tales como visión borrosa, dolores de cabeza, o inflamación repentina de las manos y los pies, llama a tu médico de inmediato.

¿Sabías qué...?

El peso del bebé se duplicará en las cuatro semanas siguientes, pero ahora su piel floja cuelga del cuerpo, hasta que se desarrolle la grasa. Además, como tu pequeño puede oír tu voz, háblale o cántale, ¡y tu bebé reconocerá tu voz cuando nazca! 

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